Consejos sencillos para dividir los gastos con su compañero de cuarto
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Dividir los gastos cuando uno comparte vivienda puede ser difícil. Aprender a armar un presupuesto junto a su compañero de cuarto le ayuda a resguardar su amistad y sus finanzas.

Compartir la vivienda con amigos puede ser una forma excelente de ahorrar dinero, pero solo si planifica con anticipación. Así viva con un compañero o cinco, es fundamental conversar sobre quién paga cuánto y por qué antes de que se presente un problema que podría poner en riesgo la relación y su futuro financiero.

"Observo muchos problemas financieros entre compañeros de cuarto, y particularmente con los adultos más jóvenes que van a la universidad y están solos por primera vez", dice Lauren Korbal, vicepresidenta y asesora de Bienestar Financiero de Regions Bank. "Por lo general no planifican los costos, excepto por la renta, como los gastos en servicios públicos, seguro de arrendatario, entretenimiento y comestibles".

Vivir con un compañero de cuarto que no aporta a los costos compartidos puede ser frustrante. Y la situación puede pasar rápidamente de frustrante a nociva para sus finanzas, ya que puede tener un impacto negativo sobre su crédito si su nombre figura en el contrato de arrendamiento y de los servicios públicos.

"He tenido tantos clientes que terminaron con su crédito dañado o en tribunales por una situación con sus compañeros de cuarto", dice Korbal. "Estas situaciones se pueden evitar si se sientan al principio y tienen una conversación franca".

Así tenga previsto mudarse con un compañero o si ya lo está haciendo, tenga en cuenta estas cuestiones para administrar sus gastos de vivienda de manera eficiente y equitativa.

Empiece con una conversación franca

Hablar sobre sus finanzas personales puede ser incómodo, pero puede ayudarle y ayudar a sus compañeros de cuarto a acordar los aportes para los gastos comunes. Hablen con franqueza acerca de los costos de vivir en su casa y cómo pagará cada integrante del grupo.

"Adoptar una actitud proactiva en lugar de reaccionar cuando ya es tarde puede ayudar a aliviar la presión financiera y los problemas a futuro", dice Korbal.

Antes de firmar el contrato de arrendamiento, puede ser útil que cada compañero de cuarto conozca la situación financiera de los demás, incluidos los ingresos y gastos mensuales más allá de la renta y los servicios públicos.

Celebren un acuerdo por escrito

Documentar los gastos compartidos de vivienda y la responsabilidad de pago de cada persona es fundamental. Esto garantiza que cada compañero de cuarto comprenda las responsabilidades de todos y genera un registro objetivo en caso de disputa en el futuro.

El acuerdo debe contemplar cómo proceder con:

  • Los servicios públicos que algunos de los integrantes del grupo quieren y otros no, como servicios de transmisión de contenidos, Internet de alta velocidad, etc.
  • Un compañero de cuarto que trae una pareja a casa, lo que podría aumentar el uso de servicios públicos y recursos
  • Una emergencia financiera, por ejemplo si un integrante del grupo pierde el trabajo y no está en condiciones de cubrir los gastos
  • Un integrante del grupo que se muda, incluso qué sucede con el depósito de seguridad y cómo cubrir los gastos hasta encontrar un nuevo compañero de cuarto

Korbal recomienda hacer certificar el acuerdo, para que todas las partes se lo tomen en serio. Hacerlo les da a todos mayor protección en caso de un desacuerdo en el futuro.

Marquen límites claros

Los compañeros de cuarto comparten más que la renta y los servicios públicos. Por lo general compran artículos de uso diario, como muebles y alimentos en forma conjunta, y estos gastos pueden ser difíciles de dividir.

"Los adultos más jóvenes que deciden compartir vivienda por lo general no tienen sus propios muebles, así que los compran juntos", dice Korbal. "Luego, al mudarse, queda la pregunta de quién es el dueño de los muebles que compraron".

Para evitar conflictos, Korbal recomienda que cada compañero de cuarto compre muebles individuales por separado y documenten claramente quién es dueño de cada cosa.

Korbal también recomienda que hagan las compras de comestibles juntos pero que cada uno pague lo suyo. "De esa manera, todos presencian quién paga cada cosa y todos saben qué es de ellos y qué no", explica.

Exijan responsabilidad de los integrantes del grupo

Por lo general la responsabilidad de pagar las facturas recae sobre un integrante del grupo, que suele ser la persona más organizada. Sin embargo, eso no tiene por qué eliminar la responsabilidad de los demás con respecto al pago que les corresponde y los períodos correspondientes.

Publicar las fechas de vencimiento y los pagos realizados en la heladera u otro espacio compartido de la casa puede ayudar a que todos recuerden cuándo vencen las facturas y quién no pagó a tiempo.

Más allá de los recordatorios físicos, aproveche la tecnología para hacer documentos de presupuestos compartidos y aplicaciones de agendas y planillas digitales para tener un registro de las fechas de vencimiento y de los pagos de cada inquilino. En este sentido, las aplicaciones de pago persona a persona facilitan enviar y recibir dinero para las facturas.

"Ayudar a todos a que tengan un registro de los vencimientos de los pagos y poder dejar expresado las veces que alguien se atrasa en su pago puede ayudar a que las conversaciones y acuerdos entre compañeros de cuarto sean más sencillas y menos incómodas", dice Korabl.

Con algo de planificación y comunicación, compartir vivienda puede ser una decisión financieramente conveniente y que además puede disfrutar. Obtenga más información sobre  cómo confeccionar un presupuesto mensual  para mantener sus finanzas bajo control.

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