Fideicomisos para necesidades especiales: planificación para seres queridos
Los cuidadores pueden sentirse tranquilos al saber que las necesidades económicas de sus seres queridos están cubiertas.
Un accidente automovilístico.
Un diagnóstico a largo plazo.
Negligencia médica en un entorno de atención de la salud.
Cuando un ser querido enfrenta una discapacidad física o mental, la prioridad suele ser su cuidado y la gestión de los desafíos médicos y emocionales. La planificación de su futuro financiero a largo plazo puede quedar para más adelante, con la intención de abordarla en algún momento.
Michelle Wieneke, asesora de Administración de Patrimonio Privado de Regions en St. Louis, se ha especializado durante gran parte de su carrera en fideicomisos para necesidades especiales y comprende los obstáculos y las dudas que pueden enfrentar los padres al planificar las necesidades futuras de un hijo con discapacidad.
"En muchas ocasiones, cuando hablo con las familias, se sienten abrumadas por el cuidado de su hijo. Puede resultar difícil incluso imaginar qué sucederá cuando ya no estén o cuando no puedan seguir cuidando de su ser querido en el futuro", comenta Wieneke.
Explorar un fideicomiso para necesidades especiales
Un fideicomiso para necesidades especiales puede ayudar a brindar seguridad financiera y mantener una alta calidad de vida para las personas con discapacidad.
Diseñado para cubrir gastos que suelen no estar totalmente cubiertos por el seguro o por los programas gubernamentales de discapacidad —pero que pueden mejorar la calidad de vida—, un fideicomiso para necesidades especiales puede ser un recurso valioso para los cuidadores de personas con discapacidad, cuyas necesidades pueden afectar profundamente su día a día.
Estos gastos pueden incluir terapia física o de salud mental, equipos informáticos, transporte, adaptaciones personalizadas en el hogar, entre otros. Y, quizás lo más importante, un fideicomiso para necesidades especiales puede ayudar a proteger la elegibilidad para beneficios gubernamentales como Medicaid o Seguridad de Ingreso Suplementario (SSI).
"Las familias no necesitan un plan complicado, pero sí necesitan un plan", señala Wieneke. "Si una persona que recibe SSI o Medicaid hereda dinero directamente, podría perder la elegibilidad para esos beneficios. Con una planificación adecuada, la elegibilidad no se ve afectada por una ganancia financiera, como una herencia".
Wieneke dedica tiempo a conocer y comprender en profundidad la situación única de cada uno de sus clientes. Esto incluye entender qué beneficios reciben, cuál es su situación habitacional actual y qué tipo de apoyo tienen o podrían necesitar en el futuro.
"Comprender los objetivos financieros a largo plazo de los clientes que apoyan a un ser querido con discapacidades del desarrollo, físicas o mentales me permite ofrecer orientación y perspectivas adecuadas sobre las distintas opciones disponibles en los fideicomisos para necesidades especiales", afirma Wieneke.
Un plan a largo plazo puede implicar, en algunos casos, una vivienda construida a medida o remodelada de forma significativa para adaptarse a la persona con necesidades especiales. En estas situaciones, Wieneke trabaja junto con el equipo de Recursos Naturales y de Bienes Raíces de Regions para identificar el terreno o la vivienda existente que mejor se adapte a la persona y a sus cuidadores.
Conocer sus opciones
Existen dos tipos principales de fideicomisos para necesidades especiales: los fideicomisos autoestablecidos y los fideicomisos de terceros. Además, hay un tercer tipo que puede ser apropiado en circunstancias poco frecuentes, conocido como fideicomiso para necesidades especiales de beneficio exclusivo.
Los fideicomisos autoestablecidos —también llamados fideicomisos de primera parte— se crean con los fondos del beneficiario, ya sea por él mismo o por alguien que actúe en su nombre, con el objetivo de conservar u obtener la elegibilidad para beneficios públicos.
"Este tipo de fideicomiso es común cuando el beneficiario resuelve una demanda o recibe una herencia directa", explica Wieneke. "Cuando el beneficiario fallece, se debe reembolsar a Medicaid cualquier gravamen pendiente y, si quedan fondos después de ese reembolso, el fideicomiso especifica quién recibirá el remanente".
Los fideicomisos para necesidades especiales de terceros son establecidos por alguien distinto de la persona con discapacidad, como parte de su planificación patrimonial. En este caso, el otorgante crea el fideicomiso en beneficio de la persona con discapacidad.
Wieneke señala que, con este tipo de fideicomiso, no existe la obligación de reembolsar a Medicaid tras el fallecimiento del beneficiario con discapacidad.
"Estos fondos nunca fueron activos del beneficiario, por lo que no deberían utilizarse para reembolsar ningún gravamen", explica. "El fideicomiso para necesidades especiales establece quiénes serán los beneficiarios restantes".
Existe un tercer tipo de fideicomiso para necesidades especiales, que se utiliza únicamente en circunstancias inusuales. Según la legislación federal de Medicaid, una persona que solicita beneficios de cuidados a largo plazo puede transferir sus activos a un fideicomiso para necesidades especiales en beneficio exclusivo de una persona con discapacidad. En este caso, dicha transferencia no descalifica al solicitante de Medicaid para recibir beneficios.
Fideicomisos para necesidades especiales: la planificación es clave
"La planificación es clave", afirma Wieneke. "Dependiendo de la discapacidad de la persona, mantener la elegibilidad para los beneficios gubernamentales es fundamental. Un fideicomiso para necesidades especiales permite mejorar la calidad de vida de una persona con discapacidad sin poner en riesgo esos beneficios".
Wieneke recuerda un caso en el que fue convocada para crear un fideicomiso para necesidades especiales autoestablecido para una persona con discapacidad que tenía la capacidad mental de una niña de entre 3 y 4 años y vivía en un hogar grupal. Tras el fallecimiento del único progenitor superviviente, esta persona heredó todos los bienes.
"La creación de un fideicomiso para necesidades especiales aprobado por un tribunal permitió que esta persona no perdiera la elegibilidad para Medicaid y SSI", explica Wieneke. "Como los padres no habían establecido un fideicomiso antes de su fallecimiento, Medicaid exigió un reembolso. Esto podría haberse evitado con una planificación patrimonial adecuada".
John Lynn, líder de Administración de Patrimonio Privado de Regions en St. Louis, reafirma la importancia de contar con un plan y con el apoyo de un asesor patrimonial especializado que brinde orientación experta para abordar las particularidades de los fideicomisos para necesidades especiales.
"Desarrollar una estrategia para brindar apoyo financiero a un beneficiario joven o adulto con discapacidad puede aportar tranquilidad y ayudar a garantizar que se satisfagan sus necesidades, así como las del resto de la familia", señala Lynn.
"Se trata de un ámbito complejo que requiere experiencia para gestionarse correctamente, y asesores como Michelle nos permiten administrar estas relaciones de manera eficaz. Es reconfortante poder ofrecer asesoramiento personalizado a nuestros clientes de fideicomisos, ayudándolos a vivir la vida de la forma más plena posible".