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Conozca a un veterano de Regions: James Dusenberry

A quince millas de su hogar en Columbus, Ga., en algún lugar en medio de un salto en paracaídas nocturno de 900 pies desde un helicóptero durante el entrenamiento de las Fuerzas Especiales cerca de Ft. Benning en 1999, James Dusenberry decidió que era hora de retirarse de la carrera cargada de adrenalina como soldado del ejército.

Y debía continuar con su vida. Si podía salvar la que tenía.

El paracaídas se enredó, los tirantes envolvieron el cilindro. Tuvo momentos para liberarse. Una demora de medio segundo hubiera causado que se rompiera la espalda. Unos segundos después hubieran hecho que deje una viuda y tres niños pequeños.

De algún modo, James escapó del peligro. Quizás fue la plegaria que dijo al caer del cielo, su renovada fe o su propio instinto lo que lo salvó. Pero para el graduado de West Point, fue un punto crucial. "Después de eso oré y dije: Señor, sé que no quieres que esté en el ejército, y es hora de que obedezca”, dice James.

Salir del ejército no era algo que pudiera hacerse de un día para otro. Todavía había una misión encubierta a Perú, para detener a los traficantes de drogas de la cuenca del Amazonas. Sin embargo, la promesa de pasar más tiempo en casa y de ser un padre y esposo más presente hizo que que este mayor del ejército investigara la idea de las actividades bancarias. Un favorable panorama posmilitar en Regions le ofrecía una transición sencilla.

Ahora, como presidente de Regions de West Tennessee City en Jackson, James tiene un trabajo que le encanta en una ciudad que los ha recibido a él y a su familia. "He prometido ser un mejor esposo y padre. Para hacer eso, necesitaba un cambio en mi vida", dice. "Regions me ofreció esa oportunidad con valores y personas con las cuales me identifico. Puedo criar a mis hijos en una ciudad sureña clásica, ser parte de una increíble iglesia y mis hijos pueden asistir a una buena escuela cristiana. Nada de eso sería posible sin Regions".

James, nativo de Clemson, S.C., fue nombrado subteniente luego de graduarse de la Academia Militar de Estados Unidos y haber sido enviado a las líneas de fuego de Hail Mary de los guardias republicanos iraquíes en la primera Guerra del Golfo. Para este autoproclamado "adicto a la aventura", no habría mucho tiempo para recuperarse. Al poco tiempo se unió a la división de elite Green Berets del ejército y comandó un equipo de buceo. Como capitán, guió a su destacamento sin bajas durante la invasión de Haití.

Tenía un manejo fluido de varias lenguas, y aprendió criollo haitiano porque era necesario durante sus tres visitas a Haití. La capacidad de adaptación y su expediente militar derivaron en un trabajo como instructor en la academia militar francesa en St. Cyr, Francia, donde enseñó liderazgo y tácticas.

Asistió a entrenamiento de guerra en la jungla en Guyana con la Legión Extranjera Francesa, una escuela Belga de entrenamiento de paratropas y guerra en las montañas ubicada en los Alpes Suizos. Pero fue en los Estados Unidos, en un Promise Keepers Rally, donde se dio cuenta por primera vez que debía considerar hacer un cambio.

"La esposa de un militar debe ser extraordinaria, y mi esposa Marianna siempre lo ha sido", dice James. "Cuando llegamos a Francia ella tenía siete meses de embarazo. Tuvo que dar a luz a nuestro hijo con una partera que no hablaba inglés. Cuando volvimos de Francia dos años después, tuvo que viajar antes que yo a los Estados Unidos con dos niños pequeños y con un embarazo de cinco meses. Ese es el tipo de adversidad que los militares esperan que los soldados y sus familias superen".

Ahora la vida es estable. A James le encanta trabajar con su equipo en Regions y el papel que el banco juega en los 18 condados de West Tennessee. Pero no se olvida de las dificultades que atraviesan las familias de los militares.

Ahora James es asistente de un capellán de la Guardia Nacional de Tennessee, y además asiste a seminario en Liberty University con el objetivo de convertirse en capellán para la unidad de la guardia local.

"Tenemos muchos problemas en el ejército relacionados con suicidios y estrés postraumático", dice. "Es un honor para mí ser ministro de los soldados y sus familias, servir a aquellos que sirven a nuestro país. Y no importa si la fe forma parte de la conversación o no, porque he estado ahí y quiero marcar una diferencia".