Productividad: recibe de acuerdo con lo que paga
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¿Trabaja duro por un posible aumento en el salario mínimo? Las investigaciones demuestran que las compañías que van más allá cosechan muchas recompensas.

Este es un dilema siempre presente: ¿Qué parte de sus ganancias debe destinarse a los bolsillos de su gente? ¿Realmente es beneficioso pagarles más a sus empleados, tratarlos mejor e invertir en su desarrollo? Para muchos, en un mundo donde las ventajas competitivas duran nanosegundos, las aptitudes por las que se contrató a las personas ayer pueden no ser relevantes para las necesidades del negocio mañana. Por eso, algunos sugieren, ser generosos con los empleados es un lujo que no pueden darse. Bueno, algunas evidencias nuevas e interesantes, y un tanto contradictorias, indican que las compañías realmente pueden beneficiarse si comparten una parte mayor de sus ganancias con su empleados.

La profesora de MIT, Zeynep Ton, tiene un nuevo libro que se titula The Good Jobs Strategy. Ton descubre que las compañías que tratan bien a sus empleados tienen más éxito que aquellas que no lo hacen, por diversos motivos. Ella cita el éxito de Southwest Airlines, UPS, Toyota y Zappos y analiza en detalle a un grupo de minoristas (Costco, QuickTrip, Trader Joe’s y Spain’s Mercadona) que generaron costos menores, ganancias superiores y mayor lealtad y satisfacción del cliente que las compañías comparables (como Wal-Mart). Aunque eso suene demasiado bueno para ser cierto, Ton no es la única que llega a esta conclusión. Mi ex colega en Wharton, Marshall Fisher, descubrió que por cada dólar de aumento salarial en una minorista que estudió, se obtuvieron más de $10 de ganancias. En las áreas con mayor falta de personal de la tienda, el aumento generado por un mejor servicio al cliente y mayor compromiso fue de hasta $28.

Una de las formas en que el pensamiento de Ton ayudó a que las compañías alcancen el resultado paradójico de empleados más felices y más comprometidos, así como también mayores ganancias, es al cambiar los sistemas de administración del personal. Resulta ser que cuando se deja de pensar en los trabajadores como centros de costos y unidades de producción para considerarlos fuentes de posibles oportunidades y satisfacción del cliente, ellos pueden hacer mucho más por usted. Las compañías como IKEA han estado utilizando el trabajo de Ton para dejar de considerar al personal simplemente como unidades de producción y comenzar a pensar cómo usar sus servicios de manera estratégica. 

Como lo señalaron algunos economistas, los propietarios de negocios que se centran estrictamente en los costos directos, como los salarios y los beneficios, pueden interpretar erróneamente el costo total de su base de empleados. Por ejemplo, la alta rotación entre los empleados mal pagos queda registrada y es muy cara. Según los expertos de recursos humanos, reemplazar a un empleado que renuncia tiene un costo del 30 al 150 por ciento de los salarios anuales. Por eso, a una tasa de rotación del 100% (que no es inusual entre los trabajadores de bajos salarios) un empleado le cuesta el precio de dos en un año. También es difícil imaginarse de qué forma los trabajadores estresados o poco comprometidos pueden representar bien a su compañía ante los clientes.  

En mi propia investigación acerca de cómo las compañías pueden pasar de una ventaja a la otra de forma sencilla, tomando nuevas oportunidades a medida que las viejas desaparecen, la cuestión del personal es esencial en sus estrategias. De diez compañías que obtuvieron el destacado resultado de incrementar su ganancia neta un 5% o más por diez años consecutivos, todas ellas ganaron premios como lugares excepcionales para trabajar y, a pesar de tener una baja rotación, pudieron hacer cambiar a su personal de una ventaja a la otra y evitar la dramática reducción y la dificultosa restructuración. Uno de los principios que parecieron adoptar es que ofrecer un respaldo en el desarrollo y realizar contrataciones teniendo en cuenta el "aprendizaje" realmente brinda una fuente de ventajas que pueden ser duraderas, incluso cuando se copian rápidamente los atributos del producto o servicio. Quizás, ser generoso en un mundo de ventajas efímeras puede ofrecer beneficios sorprendentes.

Por RITA GUNTHER MCGRATH | Columnista
Rita Gunther McGrath, profesora en Columbia Business School, es una experta en estrategias mundialmente conocida y autora de tres libros, incluso 2013's The End of Competitive Advantage: How to Keep Your Strategy Moving as Fast as Your Business(Harvard Business Review Press).
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