La próxima frontera de los grandes datos se vuelve personal
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El futuro de los grandes datos tiene poco que ver con un puñado de empresas importantes intentando controlar los datos y mucho que ver con el acceso por parte de las personas que más impactadas están por sus propios modelos digitales.

Bill Carmody es el fundador y director ejecutivo de Trepoint y un veterano del mercadeo digital con una experiencia de más de 20 años. Su misión es darle mayor responsabilidad al mercadeo.

Hace algo más de 18 meses, Bennet Bayer, director de mercadeo y vicepresidente de estrategias en Huawei, publicó un artículo en LinkedIn que me conmovió. ¿Estamos analizando el Big Data desde la perspectiva equivocada?" Específicamente, ¿qué pasaría si les diéramos a los clientes acceso a su información de Big Data? Reflexionó:

¿Qué pasaría si pudiera obtener solo mis datos? ¿Qué podría hacer con ellos? Me gusta que mi compañía de tarjetas de crédito me envíe un resumen anual... si lo tuviera todos los meses, ¿podría presupuestar mejor? ¿Y el consumo de energía en mi casa? ¿Y mi información médica? ¿Familiar? Se me ocurren docenas de cosas. (¿Y a usted?)

Qué pasaría si nos devolvieran la información de Big Data recopilada sobre nosotros ... si nos la vendieran con una serie de herramientas (paneles de control y registros históricos) para que podamos mejorar lo que hacemos y cómo lo hacemos.

Como sucede con la mayoría de los visionarios, el Sr. Bayer estaba compartiendo un pensamiento adelantado para su época. Y, como sucede con la propagación de grandes ideas, sigo pensando en esta forma de ver la cuestión del Big Data. Cuantos más científicos del análisis de datos consulto, más me doy cuenta de que tener acceso a nuestros propios datos es lo que sigue en términos de Big Data, aunque probablemente falten unos años para que podamos contar con los paneles de control que imaginó Bayer.

El acceso a los grandes datos personales comenzó con las aplicaciones de salud y acondicionamiento físico

De a poco vamos teniendo acceso a porciones individuales de nuestros datos personales. Comenzó con Fitbit y FuelBand de Nike para seguir nuestra actividad diaria. Luego Apple puso a disposición de todos los propietarios de un iPhone su propia aplicación de salud. Quizá ya use MyFintessPal, que combina su ejercitación con un diario sencillo donde registra lo que come (a través de una base de datos de 5 millón de alimentos ya ingresados). De hecho, la sección  "Health & Fitness" (Salud y bienestar) de Apple en la App Store tiene cientos de aplicaciones para hacer un seguimiento de su ingesta de calorías y rutinas de ejercicios.

La información de Big Data personal crece a través de la Internet de las cosas

La personalización del Big Data sigue creciendo, a través de la Internet de las cosas. Los relojes de Samsung y Apple iniciaron esta tendencia, pero en el próximo año o un poco más se espera que haya sensores digitales en la ropa y más artículos personales, que permitan conectarse con otros a través de Bluetooth o WiFi. Por el momento no está claro cuánto acceso directo tendremos a los datos que creamos a diario, pero la tendencia definitivamente se inclina en esa dirección, con varios emprendedores analizando formas singulares e interesantes de devolver la información de Big Data a las mismas personas que en definitiva la generan.

Por qué los grandes datos personales probablemente permitan el acceso y análisis directo de las personas que los crean

Hablé con Rafaela Frota, una investigadora y emprendedora que se especializa en el desarrollo de nuevas soluciones para generar concientización sobre la alimentación mediante tecnologías emergentes y big data. Entre otros proyectos, está trabajando en Wawwe, una aplicación que asiste a las personas para que se alimenten de forma saludable y un escáner portátil detector de pesticidas. La Sra. Frota compartió su perspectiva y la explicó de esta forma:

Nosotros, como emprendedores y ciudadanos del mundo, estamos viviendo en una era tecnológica privilegiada. Por primera vez en la existencia de la humanidad, las complejidades de las culturas, las conductas, los lugares y las personas pueden cuantificarse y analizarse para brindar experiencias y conocimientos significativos. Internet ha forjado la conectividad entre miles de millones de personas que antes no tenían contacto alguno. Ha dado luz a una esfera de ideas e información que cada vez se expande más. Todos estamos conectados, pero pocos son conscientes de ello. Cada uno de nosotros es un ser único, pero pocos son valorados. Hasta que los grandes datos irrumpieron en la escena.

Doug Laney, uno de los defensores y fundadores más prominente de los grandes datos, notó que el volumen, la velocidad y la variedad son los tres componentes centrales que constituyen esta industria poderosa e innovadora.

Se puede acceder a cantidades cada vez mayores de datos mediante la tecnología emergente y el análisis a gran velocidad en tiempo real se hace posible gracias a los sensores, a la tecnología que se lleva puesta y al Internet de las Cosas.

Los grandes datos permiten la cuantificación de información estructurada y no estructurada en forma de números, audio, texto, transacciones o videos. Se crean miles de millones de carteras a cada segundo, lo que da lugar al compromiso personal, a la predecibilidad intuitiva y a la toma de decisiones sensata.

La investigación llevada a cabo en la University of Rochester de New York calcula que para el año 2020, habrá más de 30 mil millones de dispositivos conectados de forma inalámbrica. Imagine qué significaría eso tanto para los consumidores como para las corporaciones. Imagine cómo se suplirán las necesidades de los consumidores en base a las tendencias, conductas y deseos observados.

Esto implicaría un tipo de consumismo que ya no estaría basado en el principio del idealismo y de la superficialidad, sino que estaría impulsado por su relevancia real para aquellos con poder adquisitivo. Compre menos de lo que no necesita y más de lo que sí necesita" : un llamado a la acción opuesto a los cimientos del 'Sueño Americano' en la década de 1950.

Si el conocimiento es poder, entonces, como responsables de la toma de decisiones, somos más poderosos que nunca antes.

Sin embargo, la belleza reside en ofrecerle este poder de toma de decisiones al usuario final, en ampliar el campo de juego para incluirnos no sólo a nosotros, los emprendedores detrás de la rueda corporativa, sino también a las personas que hacen funcionar a toda la maquinaria.

En el marco de la cantidad creciente de modelos de negocio basados en aplicaciones, es importante destacar que en la actualidad hay 190.5 millones de usuarios de smartphones de todas las edades en los EE. UU., que representan el 73.4% de los usuarios de Internet y el 59.3% de la población. Se espera que para 2019, el público usuario de smartphones alcanzará los 236.8 millones. Hay una cantidad de datos generados por los usuarios casi inconmensurable, que almacenan, a la que acceden y que analizan los gurús de las redes sociales de hoy, y sin embargo, observado a escala mayor, se está analizando solo alrededor de un 0.5% de todos los datos recuperados y solo un 23% de las organizaciones analizadas tienen una estrategia de big data implementada en toda la empresa. Existe un vacío.

Como emprendedores, buscamos ser disruptivos, buscamos el cambio, la innovación, buscamos un propósito. Al liberar el poder del big data y ponerlo a disposición de los consumidores, logramos todo esto; la participación personal, la posibilidad de contar con información predictiva y tomar decisiones inteligentes ya no quedan supeditados a la visión de las corporaciones, sino en manos del consumidor. Con mayor transparencia en el mercado, crece la información. El consumismo se convierte en una máquina autónoma impulsada por los valores y las necesidades de las personas, y no por los deseos y ganancias de las corporaciones.

Donde más se evidencia esto es en la industria de la gastronomía. Al dar acceso a información nutricional, personalizar las recetas, alternativas de alimentos y beneficios de salud, y utilizar el poder del big data para conectar todo eso con noticias de la industria como retiros del mercado, hallazgos de investigaciones, lanzamientos de productos nuevos, etc., se crea un mundo completamente nuevo con información sustancial.

Como empresario que decide liberar el potencial del big data para el usuario final, le da el mayor poder al consumidor. Les entrega el control a los próximamente 236.8 millones de usuarios de smartphones y no a un puñado de corporaciones líderes. Construya el camino hacia la era posconsumista y concientice para que el proceso de toma de decisiones sea más inteligente.

Bien dicho, Sra. Frota. Estoy totalmente de acuerdo. El futuro del Big Data no se trata tanto de un puñado de grandes empresas intentando controlar los datos sino más bien del acceso para las personas más impactadas por sus propios datos digitales. Es posible que lograr que salga bien lleve unos años, pero es demasiado importante como para que salga mal. Es posible que hayamos perdido la guerra por la privacidad, pero tener acceso a nuestros propios datos digitales es el primer paso para tener mayor control sobre nuestras vidas en línea y tomar decisiones mejor informadas todos los días.

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